En honor a quienes dieron su vida cumpliendo el más noble servicio: proteger a otros. Su sacrificio permanece vivo en la memoria institucional del Cuerpo de Bomberos de Osorno.
Abnegación y sacrificio son las más altas virtudes del voluntario que entrega su vida por proteger la de otros.
Primer mártir del Cuerpo de Bomberos de Osorno. Resalta como la máxima expresión de abnegación y sacrificio: al ingresar al inmueble afectado para rescatar personas, murió envuelto en las llamas que destruyeron el Colegio de la Inmaculada Concepción.
Voluntario de la Tercera Compañía. Había llegado de Santiago y desde joven se dedicó al periodismo. Ejercía el cargo de Ayudante General y Secretario de la Comandancia. Murió en servicio al chocar el auto-gallo de su compañía que concurría a un incendio en la Escuela 12 de Octubre, en el sector de Chuyaca.
Director de la Primera Compañía, en ejercicio del cargo. Falleció al volcar el carro bomba de su compañía en la Plazuela Yungay, que concurría a un incendio en una barraca en el sector de Rahue.
Fue un inmigrante español, nacido en Romadilla, España. Llegó junto a su familia a Chile en diciembre de 1913. Tesorero de la Primera Compañía, falleció en ejercicio del cargo al quedar gravemente herido en el volcamiento del carro de la Primera Compañía — el mismo accidente en que días antes había fallecido el Director de su compañía.
Joven voluntario de la Quinta Compañía. Había llegado de La Unión a trabajar en Osorno. Falleció al caer del carro de su unidad que concurría a un principio de incendio al interior del Hotel Español.
Voluntario de la Tercera Compañía. Al escuchar a sus vecinos gritar que se declaraba un incendio frente a su domicilio y a la vista de sus familiares, concurrió al llamado en una bomba de bencina ubicada en Lynch. Lamentablemente falleció trágicamente producto de un atropello.
Era un ejemplar colaborador de la industria Chiprodal. Voluntario de la Séptima Compañía de Ovejería. Falleció al volcar el auto-gallo de su compañía que concurría a un incendio declarado en Población Mackenna.
Estos siete hombres entregaron lo más valioso que tenían — su vida — en cumplimiento del deber voluntario. El Cuerpo de Bomberos de Osorno honra su memoria y mantiene vivo su legado en cada guardia, en cada emergencia, en cada acto de servicio a la comunidad.